Aunque muchas personas buscan una imagen esbelta y tener unos kilos de menos, la dieta mediterránea, acompañada de una buena rutina de ejercicios, puede ayudar a prevenir enfermedades cardiovasculares, además le dará a nuestro cerebro una gran variedad de armas para combatir la depresión, el estrés, la ansiedad y los trastornos del ánimo.
De la misma manera, adoptar este binomio en nuestra vida diaria nos ayudará a prevenir la obesidad, sobre todo teniendo en cuenta que este mal es uno de los más comunes que se presentan en la actualidad.
Contra la obesidad y la depresión
Muchos expertos en el tema aseguran que la depresión es uno de los temas más estudiados y relacionados con la nutrición y la salud mental. Se sabe que seguir el patrón de la dieta mediterránea puede reducir entre el 40 y 50% el riesgo de desarrollar depresión. De la misma manera, este tipo de mal afecta mucho más a las personas que sufren de obesidad. De la misma manera, el riesgo de obesidad aumenta un 58% entre quienes tienen depresión.
Comer para ser feliz
Aunque la dieta mediterránea siga un patrón rico en grasas, esta es de origen vegetal, por ejemplo en las preparaciones se utiliza mucho aceite de oliva, además las verduras son primordiales, al igual que las frutas como postre y un vaso de vino entre comida. Esta combinación hace que nuestro organismo adquiera defensas y estemos más preparados para posibles enfermedades.
También se debe tener muy presente que en esta dieta los postres muy dulces y las carnes rojas son muy pocas. Por otro lado abundan las legumbres, los cereales, el pescado y los frutos secos que son una protección bastante significativa contra el deterioro cognitivo leve, aunque esto sigue en estudio, la depresión puede comenzar por este tipo de problemas.
Existen alimentos claves para el sistema nervioso central, por ejemplo aquellos que contienen ácidos grasos omega 3, ácido fólico y vitaminas del grupo B. Todos ellos colaboran en las reacciones bioquímicas de síntesis de neurotransmisores y en la fluidez de las membranas neuronales.
Comer es una de las mejores actividades para alejar la depresión y evita la aparición de trastornos de la conducta alimentaria.
Cuando la mente afecta nuestra dieta
Uno de los trastornos más comunes es el denominado atracón que se presenta cuando el paciente pierde el control ante la alimentación, pero no se da con vómitos o dietas. Esto, en la mayoría de casos, se da por cuestiones emocionales. En una gran cantidad de casos la persona aumenta 20 o 30 kilos en poco tiempo y es cuando comienzan los problemas de salud asociados con la obesidad.
Lo que se recomienda es seguir la dieta mediterránea, tener un plan de ejercicios, contar con un horario de comidas ordenados; comer, en la medida de lo posible, con familia o amigos. La alimentación necesita un apoyo social, esto es fundamental para prevenir enfermedades mentales. El ejercicio físico también es muy importante. Hacer deporte evitará que sufras de depresión y subirá tus defensas como nunca hubieras imaginado, al igual tu ánimo se verá aumentado.
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