En la dieta mediterránea tenemos un sinfín de alimentos que nos proporcionan grandes beneficios. Sin embargo, algunos de ellos son característicos y deben consumirse sin miramientos. Muchas personas no saben los beneficios que su consumo trae y por lo tanto los dejan de lado o no les prestan la atención que deberían.
En el siguiente texto te hablaremos de algunos alimentos que pertenecen a la dieta mediterránea y te contaremos los beneficios que traerá para tu salud. Esperamos que este texto te sea útil y des el salto a probar una dieta saludable, deliciosa y que puede cambiar tu vida por completo.
Algunas hortalizas autóctonas como las acelgas o la remolacha se unieron a los alimentos introducidos más tarde por los árabes (brócoli, alcachofas, almendras o lechugas) y a los importados tras el paso de Colón por el continente americano (judías, patata o calabaza) dando lugar a una gran amalgama de vegetales. Como no podía ser de otra manera, las costumbres alimentarias se forjaron a partir de estos alimentos y por este motivo se convirtieron en una de las bases de la dieta mediterránea.
Las hortalizas de la dieta mediterránea tienen importantes aportes de fibra, gran riqueza vitamínica (especialmente ácido fólico y vitamina C) y antioxidantes como los taninos. De ahí su gran importancia y la necesidad de su consumo diario.
Al igual que ocurre con las hortalizas, el clima suave de los países mediterráneos permite que las legumbres crezcan sin mayor problema. De este modo, es muy frecuente encontrar en la dieta lentejas, judías, habas, guisantes, garbanzos, altramuces e incluso soja, todas ellas fuentes de proteína vegetal.
Dado que la carne roja no se contempla en la dieta mediterránea todo el aporte de hierro recae sobre las legumbres, especialmente en las lentejas. Por este motivo, su consumo es muy importante. De hecho, es interesante tomarse una naranja o mandarina antes de degustar el plato de lentejas para lograr una mayor absorción de hierro en nuestro organismo.
Uvas, higos, tomates, castañas, peras, cerezas, naranjas o las olivas. Los países mediterráneos gozan de innumerables frutas con las que poder recrearse. Los expertos recomiendan que la cantidad de fruta y verdura en la dieta mediterránea sea de cinco raciones al día (tres de fruta y dos de verdura).
Por otro lado, el aceite de oliva, única grasa de adición de esta dieta, dependiendo de la variedad de aceitunas con las que se elabore puede ser de diferentes tipos. Cualquiera de ellos es imprescindible en la dieta mediterránea y uno de los iconos que la identifica.
Pan, cereales integrales (como el arroz), pasta o patatas deben de consumirse entre tres y cuatro veces al día según la dieta mediterránea. Los cereales son ricos en fibra, vitaminas y minerales, así como en compuestos fitoquímicos como los polifenoles y los fitoestrógenos.
El consumo de carne roja es muy reducido en la dieta mediterránea. Suele ser habitual la carne de conejo, pollo o pequeñas porciones de carne de res. De igual forma, los pasteles quedan relegados a momentos puntuales, la fruta es el postre habitual de la dieta mediterránea. En muchas partes del mundo la mantequilla suele emplearse para freír. En la dieta mediterránea no se contempla el uso de mantequilla ni el de otro aceite que no sea el aceite de oliva.
Esta entrada ha sido publicada el 03/06/2021 09:30
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